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lunes, 24 de noviembre de 2014
jueves, 31 de julio de 2014
Arte Visigodo en Aragón
| Villa Fortunatus |
Los restos arquitectónicos conservados en Aragón son escasos. La basílica Villa Fortunatus tiene planta de cruz latina y crucero o transepto. En la cabecera presenta ábside rectangular y semicircular por el interior. Se trata de una planta en cruz, enmarcada por un rectángulo sin que sobresalgan del mismo los brazos del crucero. Se puede fechar en el siglo VI.
Entre las piezas de ajuar que se han encontrado de este periodo destacan los broches aquliformes decorados con pasta vitrea de Zaragoza y del Cerro de Bambola (Calatayud); y los de perfil liriforme procedentes de Borja, Illescas y Orihuela del Tremedal.
Se conocen pendientes, zarcillos y sortijas de Zaragoza, la Tranquera y Sena y dos jarros litúrgicos de las zonas de Daroca y Bajo Aragón.
martes, 29 de julio de 2014
San Braulio, el obispo de Zaragoza
Braulio (631-651) fue la personalidad más eminente en el panorama político, religioso y cultural de la Zaragoza visigoda.
Pertenecía a una poderosa familia hispanoromana. Hasta el siglo XVIII su poyección histórica no excedía los límites aragoneses ni los niveles de importancia que se podían reconocer a un obispo local canonizado en el siglo XIII.
El descubrimiento de su Epistolario en los archivos de la catedral de León reveló su verdadera significación, no sólo por el contenido de la correspondencia, sino también por los destinatarios de las cartas, entre los que se incluían reyes. En el plano político-religioso, fue consejero en asuntos internos del reino de los monarcas Chindasvinto y Recesvinto. Este último llegó a encomendarle la corrección de su "Liber ludicum" o código legal. Influyó en la silla episcopal toledana, a la que se había elevado uno de sus discípulos, Eugenio. Intervino activamente en la reuniones episcopales de esta ciudad, e incluso es probable que redactara los cánones del VI Concilio de Toledo. FUe elegido por los padres de esta asamblea para dirigirse a Honorio I, obispo de Roma, en defensa del celo ortodoxo de los prelados hispanos.
Braulio escribió varios opúsculos, entre los que sobresale su "Vida de San Emiliano", pero su verdadera aportación a la historia de la cultura deriva de la intensa vida intelectual que desarrollo la ciudad bajo su égida, con centro en la biblioteca episcopal que quizá llegó a contar con más de 4510 volúmenes.
Braulio promovió una labor sin igual para reunir y copora los principales textos en saber antiguo que aproximan las tareas desarrolladas en el "scriptorium" episcopal a las del trabajo de crítica y edición. El legado cultural visigodo depende sin duda de la contribución de Braulio.
Pertenecía a una poderosa familia hispanoromana. Hasta el siglo XVIII su poyección histórica no excedía los límites aragoneses ni los niveles de importancia que se podían reconocer a un obispo local canonizado en el siglo XIII.
El descubrimiento de su Epistolario en los archivos de la catedral de León reveló su verdadera significación, no sólo por el contenido de la correspondencia, sino también por los destinatarios de las cartas, entre los que se incluían reyes. En el plano político-religioso, fue consejero en asuntos internos del reino de los monarcas Chindasvinto y Recesvinto. Este último llegó a encomendarle la corrección de su "Liber ludicum" o código legal. Influyó en la silla episcopal toledana, a la que se había elevado uno de sus discípulos, Eugenio. Intervino activamente en la reuniones episcopales de esta ciudad, e incluso es probable que redactara los cánones del VI Concilio de Toledo. FUe elegido por los padres de esta asamblea para dirigirse a Honorio I, obispo de Roma, en defensa del celo ortodoxo de los prelados hispanos.
Braulio escribió varios opúsculos, entre los que sobresale su "Vida de San Emiliano", pero su verdadera aportación a la historia de la cultura deriva de la intensa vida intelectual que desarrollo la ciudad bajo su égida, con centro en la biblioteca episcopal que quizá llegó a contar con más de 4510 volúmenes.
Braulio promovió una labor sin igual para reunir y copora los principales textos en saber antiguo que aproximan las tareas desarrolladas en el "scriptorium" episcopal a las del trabajo de crítica y edición. El legado cultural visigodo depende sin duda de la contribución de Braulio.
domingo, 27 de julio de 2014
Los visigodos
| www.aragonesasi.com |
Entre los siglos III y VIII d.C. se produce la lenta sustitución del poder romano por el visigodo en Aragón, que así deja de formar parte de un imperio para pasar a depender de la monarquía visigoda de Toledo.
El proceso de cambio se vio acompañado de conflictos sociales bajo las formas de la rebeldía antirromana de los bagaudas (esclavos urbanos, ciudadanos arruinados y campesinos depauperados), primero, y de la resistencia antigoda mantenida por la aristocracia hispano-romana, después.
Las luchas políticas, de un lado entre visigodos y francos por el control de la Septimania, de otro en el seno de la nobleza goda por la consecución del trono, hicieron del Valle medio del Ebro el escenario de sucesivos enfrentamientos, en el transcurso de los cuales Zaragoza experimentó sus primeros sitios.
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